Gonzalo Cañete, en el nombre del gol

El adolescente Gonzalo Cañete, de 17 años, cumplió el sueño del pibe. A los 15 llegó a la Primera de Sarmiento de Resistencia, el club del cual es hincha. Y la noche del 7 de diciembre de 2011, ante su gente, convirtió el gol que le dio al Decano la victoria y la clasificación a una nueva fase de la Copa Argentina.
Hay algunas historias emblemáticas de jugadores que cumplieron el sueño de representar al club del cual son hinchas. Por estos días, David Trezeguet cruzó el océano Atlántico para ponerse la camiseta de River. En su momento, Juan Sebastián Verón resignó su estadía en la elite del fútbol mundial para dar una mano en su Estudiantes querido. Con menos repercusión, naturalmente, pero con el mismo sentimiento que los ejemplos citados, Gonzalo Cañete llegó a la Primera de Sarmiento de Resistencia. El pibe de 17 años convirtió el gol con el cual el equipo de sus amores superó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy en la Copa Argentina.
El héroe del Barrio Vidal hizo sus primeras travesuras en un club cercano a su casa: "Arranqué a los 12 años en un equipo que se llama Villa Alvear. Por más que estaba cómodo, yo siempre quise jugar en Sarmiento. Entrenaba y mientras hacía goles pensaba en el día de poder cumplir el sueño de jugar en el equipo que iba a alentar". Con la ansiedad de alguien que olfatea la sombra de su destino, Gonzalo se puso a prueba: "Me fui con el bolsito y el profesor Favio del Coro me aceptó de inmediato. Llegué con 13 años y, después de hacer un buen campeonato en la Sexta División, Raúl Erik Acosta me dio la oportunidad de jugar en Primera". Con el recuerdo a flor de piel, el joven delantero repasó la tarde de gloria: "Yo tenía 15 años y no podía creer que estaba en el banco de suplentes de Sarmiento. Jugamos frente a San Martín de Margarita Belén por la liga y ganamos 1 a 0. Ese partido estuve en el banco y entré 15 minutos. Es el día de hoy que lo recuerdo y me emociono", expresó con tono genuino.
Comprometido con la prematura responsabilidad como futbolista, Gonzalo no se permitió relajarse con las tareas escolares: "Este año me quedó la materia psicología, aunque nunca tuve problemas. A pesar de que me gusta mucho el fútbol, nunca dejé mis responsabilidades. Mi familia siempre me ayudó y yo me comprometí a cumplir”.
Con la llegada de Salvador Capitano a la dirección técnica del primer equipo, Gonzalo Cañete mantuvo el lugar y se transformó en una alternativa fija: "Por suerte siempre estoy citado y juego seguido. A medida que pasan los partidos voy agarrando confianza y me animo hacer más cosas". Confirmando su dulce presente, el delantero recordó su noche de gloria en la Copa Argentina frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy: "Hasta ahora fue el gol más importante. Todavía no lo puedo creer. El partido estaba duro pero desde el banco veía que estábamos por buen camino. No te voy a decir que iba a marcar, pero sentí que podía ayudar".
La calurosa noche del 7 de diciembre de 2011 quedará grabado en la retina del joven Gonzalo Cañete de por vida. El joven adolescente convirtió el gol ante su gente, algo que soñó desde chiquito, cuando se ubicaba en la popular y alentaba sin parar.
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